lo que es muy largo para el útero de verdad

Monday, December 04, 2006

Carta de Jerónimo Pimentel

Marco: Demostrando que el sectarismo con el que lleva su programa es hermano de una galopante paranoia, Thays asegura que lo he insultado “de manera pública o privada” aún antes de que él conociera de mi existencia (¿?). Difícil comprender los fantasmas que lo atormentan, porque de hecho sólo me he referido a él en dos ocasiones, y en ambas respecto a su desempeño televisivo. La última, en Caretas TV 1953, en la columna que originó su comentario. La primera, en Caretas TV 1858, a través de un paréntesis en el que lamentaba el pobre nivel de su programa, en el contexto de la salida de Bernard Pivot de la TV francesa. El resto es materia fértil para su psiquiatra.

Pero el mismo Thays da una clave de su estado mental. Dice que “cultiva enemigos gratuitos” para saber qué es lo que mejor hace, lección que heredó, imagino, de su amigo Fernando Ampuero. A mí lo único que me enseñaron a cultivar fueron pasiones y frijoles. Lo otro me parece un franco desperdicio de tiempo. Lo que sí, es risible que Thays crea que él y yo tenemos un tema porque no acepto la forma en la que conduce su programa, marginando escritores por arbitrariedades y evitando la presencia de otros a través de insultos, menosprecios e infamias (algo que no puede rebatir). Él, que es tan poco profesional que no puede separar sus intimidades de su trabajo -en el canal del Estado-, no podrá entender jamás que donde ve encono, yo hago servicio público.

Thays no refuta nada de lo sustancial de mi crítica, pues no puede. En cambio, opta por la vieja táctica que él y sus amigos despliegan cada vez que se les critica: insultar. Y en mi caso (no es la primera vez), los dardos van para mi padre, pues tengo la suerte de tener uno que además de talentoso es decente; tanto, que fue perseguido por igual por senderistas, apristas y reaccionarios. La alusión familiar de Thays es lo suficientemente mísera como para que yo añada más comentarios.

Además, lo sabes bien Marco, es muy fácil ponerlos al descubierto. Cuando se les entrevista, uno es bienvenido (http://puenteareo1.blogspot.com/2006/11/una-mesa-redonda.html#links) y sus preguntas son interesantes (http://notasmoleskine.blogspot.com/2006/10/favern-en-caretas.html); cuando se les pone en cuestión, uno es un dechado de mala voluntad. Lo penoso es que creen que tergiversando confrontan, como Faverón, cuyo culto al rencor –como el que se atribuye Thays- tú conoces mejor que nadie. Ese señor, por ignorancia o desinformación, se pregunta si es dable reservarse críticas a un profesor para conseguir un auspicio, y se atreve a endosarme la respuesta. El caso es que Thays, el adalid de la decencia en la web, la máquina argumentativa que no acepta anónimos ni injurias, critica al profesor Ricardo González-Vigil llamándole “cerebro cáscara de nuez”, y luego, con hipocresía infinita, emprende una cruzada en la blogósfera para adecentar los debates y condenar los insultos. Y Faverón cree que “cerebro cáscara de nuez” es una crítica justa para un catedrático cuyo magisterio no igualará en siete vidas (pero ojo, si le comentan positivamente el libro, el académico sí merece respeto: http://puenteareo1.blogspot.com/2006/11/gonzlez-vigil-sobre-toda-la-sangre.html#links), y luego se pregunta, en un acceso de ingenuidad, por qué nadie explica qué necesidad hay de invitar a Miguel Gutiérrez a la TV, cuando él mismo lo ha antologado hace un mes.

En fin. Disculpa la extensión de la carta. No manejo la brevedad del post, ni me interesa por cierto. Un abrazo, Jerónimo.

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