lo que es muy largo para el útero de verdad

Monday, April 07, 2008

Carta de Beto Ortiz

Cartas y más: CARTA DE BETO ORTÍZ

Beto Ortiz Lima
Querido Augusto: Después de haber escuchado ayer dos horas a Crousillat no me queda ya ninguna duda de que Umberto Jara sirvió como operador del SIN en la infamante Hora 20 de Canal 4, un programa que -como bien recordarás- era, ni más ni menos que el odioso portavoz del enemigo para todos los románticos que, por tratar de seguir haciendo periodismo en esa época de mierda fuimos, precisamente, enmierdados para siempre por esa maquinaria de la que Jara -el hoy testigo clave- era aplicadísimo operario.

He visto, con gran sorpresa, que El Comercio online, ha puesto en portada las revelaciones que Crousillat me hizo anoche con la misma puntualidad con que, en otros tiempos, lo hubieran hecho todos los diarios, y visto también que -en este punto- Perú.21 ha optado por silbar y mirar al techo. Es bastante obvio que el de Crousillat tiene que ser el último testimonio que los dueños de este diario y nuevos dueños de América TV quisieran tener que escuchar, pero conociéndote lo poco que te conozco, se muy bien que no es ese el medroso motivo de tan extraña omisión.

El motivo, me imagino, ha de ser tu vieja y entrañable amistad con Beto Jara. Las amistades -y las enemistades, claro- producen en los periodistas, la sensible pérdida de ingentes cantidades de imparcialidad y en este caso particular, el camote que Perú.21 le ha agarrado a este testigo estrella empieza a convertirse, ante los ojos de sus lectores, en un romance apasionado.

No solo porque toda la cobertura del juicio a Fujimori está absolutamente sesgada y sólo consigna todo aquello que contribuya a heroizar todavía más la egregia imagen de este improbable misil cívico sino que -en el colmo de la "apertura" y lo políticamente correcto- lo has adoptado. ¡como articulista!, lo has condecorado obsequiándole páginas de páginas con sus sendas llamadas en primera plana para que tan versátil super asesor montesinista (que más que en Perú.21 debería estar en San Jorge) se despache a su real antojo.

De ese modo, Augusto, terminas contribuyendo cándida, entusiastamente a lo que no es otra cosa que su cruzada multimedia de relanzamiento personal, su tan soñado pasaporte a la impunidad, su anhelada -y exitosa- campaña de descarachamiento.

Me dirás que estoy equivocado, que todo esto es en nombre de la condena y el pronto encarcelamiento de Fujimori, que el fin justifica los medios, que acá lo que importa es que el Chino vaya preso muchos años, así haya que redactar grandes titulares con el testimonio de "Momón" o ¿por qué no? acogerlo democráticamente como flamante columnista. Total, el diario no se solidariza con todas las opiniones que publica, ¿o sí?

Una cosa es lo que un periodista opina y otra, muy distinta, lo que hace. Y lo que hizo Jara valiéndose de su cartel de periodista durante los 10 años de dictadura -podrá "prescribir" legal o moralmente en este país hipócrita y desmemoriado- pero es, periodísticamente imperdonable: usar el carné de prensa como chaira para acuchillar a todo aquel que osara tener una opinión distinta -ni siquiera a la suya- sino a la de sus omnipotentes amos es, simple y sencillamente, un crimen que tiene que repugnar a todo periodista que quiera a su oficio y lo defienda como a su vida.

Me dirás que la mía es también una batalla personal, que esta es la revancha de la resabiosa víctima de un psicosocial. Te diré que Umberto Jara personifica y resume a la perfección todo lo que hay que aprender a detestar en un periodista: se ocultó cobardemente entre las sombras para dañar a otros, mintió siempre con la misma sangre fría con que le miente ahora a la justicia, se alquiló a un poder, (y a un poder corrupto, para colmo), modificó siempre su "línea" según la conveniencia del momento y la seguirá cambiando siempre al son que los dólares le toquen y, lo peor de todo: no dudó en utilizar a sus amigos más leales para "darles empleo" poniéndolos como fachada de todas sus tropelías y ni siquiera le importó que algunos de ellos terminaran enjuiciados por delitos que le sirvieron para lograr el tan acariciado sueño del ascenso social que hasta le ha permitido por fin, blanquearse y dejar de ser ayacuchano para convertirse, de la noche a la mañana, en limeño. Y en limeño famoso, además. ¡Adiós, complejos, perlaschallay!

No solamente es una enorme vergüenza sino también una injusticia sin nombre que dignifiques a un sujeto como Jara y premies su siniestra trayectoria brindándole en Perú.21 el espacio privilegiado que ya quisieran tener tantos otros periodistas valiosos que no solamente resistieron y jamás se vendieron sino que, además, combatieron valientemente a la dictadura indigna e infame de Fujimori y Montesinos. Protesto por eso.

Protesto porque no es justo que los vendidos y los traidores gocen ahora de un espacio que, por derecho, pertenece a los que cumplieron su deber de periodistas y supieron estar siempre del lado de la gente y jamás encaramados a la teta del poder. Me entristece mucho que el diario del que -creo- formo parte le abra hoy sus puertas tan alegremente a semejante lumpen y me entristece más todavía comunicarte mi decisión de no volver a publicar mi columna en Perú.21 mientras sigas publicándole artículos a Umberto Jara. Nada me obliga a convivir con mercenarios.

Muchas gracias por publicar esta carta.
Un abrazo,
Beto Ortiz

RESPUESTA DEL DIRECTOR
Más allá de los adjetivos, esta carta realiza una grave acusación contra este diario y en particular contra mí: que "toda" la cobertura del juicio a Alberto Fujimori que está efectuando Perú.21 solo persigue el relanzamiento periodístico de Umberto Jara.

Nuestros lectores saben que no es así. Este diario ha publicado, durante los días en que Jara participó como testigo en el juicio que se desarrolla en la Diroes, tres artículos suyos que resumen algunos planteamientos que este mostró ante el tribunal.

Lo hemos hecho por considerar que es de utilidad para nuestros lectores contar con un resumen de una versión que -como ha señalado la Fiscalía- aporta elementos relevantes para este proceso por la gravedad del testimonio ofrecido por Santiago Martin Rivas contra Fujimori (el acusado principal en este juicio, algo que no hay que olvidar).

Esa es la finalidad, y no otra, de la presencia en Perú.21 de los artículos de Jara, quien poco antes había publicado un artículo sobre el mismo tema en Caretas, y quien, de paso, no es columnista regular de este diario.

Esto no significa un aval al papel periodístico de Jara en Hora 20, sino reconocer que su investigación posterior, en la que aparece el testimonio de Martin Rivas, puede ser valiosa para el juicio a Fujimori, lo que finalmente será decidido por los jueces.

Yo estoy orgulloso del equipo regular de columnistas al que he invitado a participar en Perú.21. Su prestigio, lucidez y contribución individual a través de sus artículos aporta mucho para un mejor entendimiento de los hechos que cotidianamente suceden en el país y en el mundo; asimismo, la diversidad de puntos de vista que ofrecen en conjunto nuestros columnistas -con no poca frecuencia opuestos a los que yo desarrollo en mi propia columna- es valiosa, pues le ofrece a nuestros lectores una interpretación plural de la realidad.

Por ese motivo, he defendido la presencia de cada uno de los miembros de este equipo de colaboradores en Perú.21, durante los más de cinco años que tiene de fundado este diario, a pesar de no pocas críticas a varios de ellos, desde varios frentes.

El columnista más criticado ha sido precisamente Beto Ortiz. Por algunos lectores, por algunos políticos e, incluso, por algunas personas que hoy están cerca a él en su ámbito profesional.

En todos los casos, incluyendo el de Ortiz con bastante frecuencia, entendí que mi función como Director de este diario implica la defensa del equipo de colaboradores al que he invitado a ofrecer sus puntos de vista.

Es justamente en defensa de ello que me es imposible aceptar las condiciones que plantea Beto Ortiz en el sentido de no volver a publicar su columna en este diario mientras se publiquen artículos de Umberto Jara. No está prevista otra colaboración futura de Jara, pero, por principio, no puedo aceptar que tenga que rechazar alguna colaboración -de cualquier persona- cuya publicación considere que es beneficiosa para los lectores, por la incomodidad de algún columnista del diario.

La responsabilidad de invitar o despedir a los colaboradores de Perú.21 es solo mía, y no puedo delegarla a ningún columnista -en principio, por ellos mismos- ni a nadie.

Por este motivo, no puedo aceptar las condiciones que Beto Ortiz plantea en su carta, y solo me queda agradecerle por su valiosa presencia en este diario durante los más de cinco años pasados, y desearle éxito profesional.


originalmente en http://www.peru21.com/P21Impreso/html/imP2LectorIndex.html

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