Saturday, November 22, 2008
Fernando Vivas sobre Magaly Medina (2001 - 2008)
Magaly, el espectáculo es ella
De crítica de TV pasó a periodista de espectáculo y en los últimos años, Magaly Medina (ver cap. Chisme y comunicación) se ha consolidado como estrella per se. Ya no solo interesa cómo cubra, desde su noticiero de la farándula, la noticia de la farándula, sino como se inscribe e interactúa con ella, como crea nuevas noticias con su solo monólogo y gesto de coyuntura. Por eso concitó tanto debate su acercamiento con Gisela, su bestia rubia, con quien tenía un feudo de años y a quien primero apoyó y luego pirateó, contra todo su pasado, en su retorno con “Bailando por un sueño”.
Magaly estaba a punto de terminar su contrato con Canal 2, cuando Ivcher regresó en diciembre del 2000. Su identificación con la gestión de los Winter, quienes la habían cooptado a que defienda su causa contra Ivcher y con quienes compartía al abogado César Nakazaki, su silencio ante Montesinos, y la mala imagen de sus excesos invasivos, en especial el caso de las prostivedettes, decidieron al dueño de Frecuencia Latina a prescindir de ella de forma tan cortante, que quedó un proceso judicial que fue zanjado tiempo después. Jimmy Arteaga no era de la misma idea y anhelaba un posible reciclaje de Magaly, pero Ivcher no la quería de ningún modo.
ATV, el canal donde se convirtió en monstruo, sí le abrió los brazos y volvió a él en marzo del 2001. Las vacaciones le despertaron un nuevo apetito: tener un medio de comunicación escrito, lo que se concretó en el 2004 con la revista “Magaly”, gerenciada por su ex esposo César Lengua y donde Gianmarco Mendoza (hijo de su primer matrimonio con Marco Mendoza) hizo sus pinitos periodísticos. El programa no cambió en lo sustancial y siguió explotando a Chollywood, codo a codo con el mundillo de los jugadorazos del fútbol. La campaña electoral no la dejó de lado y entrevistó a García y a Toledo en la misma semana. Volvió a su rutina, dando más aliento a los cintillos que la escarnecían. Si alguna edición hay que recordar del 2002 es aquella en se quitó el calzón, como había hecho ya para invitados de menor calibre, ante el conductor de la española “Crónicas marcianas”, Boris Izaguirre, tratando de empatar el beso apasionado que este se había dado con Bayly. Magaly se sentía parte de una cofradía estelar y los pleitos laborales con sus ‘urracos’ o ‘chacales’ que se le iban la tenían sin cuidado. Le fastidió, sí, que la periodista Mónica Vecco, quien fuera su amiga, publicara en la revista “Quinto poder” información sobre sus comprar mobiliarias en EE.UU. y que el programa “Nada personal” la ampayara con su novio norteamericano James Webster, lo que la animó a exponer ese corto romance en su propia revista (21 de diciembre del 2005)
En el 2002 llegó a la radio, animando, hasta que se fatigó pronto, un espacio en Ke Buena, radio popular del grupo RPP. Tenía que consolidarse ante otros canales que padecían el constante maleteo de sus estrellas. Quien más se le revelaba no era Gisela ante la cual ya había perdido un juicio por el que tuvo que pagarle una reparación, sino César Hildebrandt con quien protaognizaba contínuos cruces de chaveta. Pero nadie, salvo la ANDA, parecía capaz de ponerle freno. Su mejor cálculo era escoger a ampayados desamparados de entre los figurettis indefendibles y de entre los pobres de prestigio.
Se consolidó tanto como figura principal de ATV y eje de su pauta publicitaria, convocando a todos los segmentos y en especial al AB, que el canal tuvo que respetarle su derecho de monopolio sobre la farándula, impidiendo a Nicolás Lúcar que su “Día D” la explote en desmedro de “Magaly TV”. Pero Lúcar sí pudo hacerle una larga entrevista donde, evocativa, habló de sus aún vigentes ansias de prestigio cultural. Agresiva, por el contrario, fue Claudia Cisneros, una de sus primeras víctimas, quien le buscó pelea y perdió su silla en “ATV noticias”.
La deserción de las grandes figuras de su set no fue gran problema para Magaly, no solo porque igual aparecen vampirizadas en las imágenes que se presta de los vecinos o de los conciertos y conferencias de prensa a las que envía cámaras escondidas; sino porque siempre había un ampay que concitara la morbosa atención del público y para acompañarlos fue armando un elenco más o menos estable de figurettis capaces de todo con tal de validar en el programa sus posibilidades de trabajo y fama. (...)
Magaly hace todas las noches a las 9p.m. su entrada como la gran bruja del Perú, la mala de la nación. Solo el humor y el genial manejo del lenguaje y los gestos del raje y del chisme, compensan las zonas más oscuras de esa imagen escueta golpeada por tantos sentimientos encontrados que a su vez rebota. El peso que debe llevar sobre sus hombros y el murmullo de las enemistades tras sus espaldas, por supuesto que la agobian, provocando malhumores que a veces se resuelven en vivo, en el propio set, y broncas con el canal, una de las cuales trascendió con abandono de programa y llanto al día siguiente. Solo una vez trascendió que una víctima le hizo un público escándalo: la madre de Bárbara Cayo dolida porque su hija fue ampayada con Carlos Thornton, quien no era su pareja.
Quizá para contrarrestar esas contingencias, visita provincias y barrios populares donde se arrulla con el clamor incondicional de la gente y, eso sí, toma vacaciones de tres meses en verano que no solo usa para desintoxicarse de tanta insidia sino para proseguir su transformación escultural.
El éxito de sintonía, sin embargo, tiene sus contestaciones. El continuo acoso que “Magaly Teve” hizo a César Ritter hasta quebrarlo emocionalmente, motivó protestas de competidores y anunciantes que la obligaron no solo a moderarse como lo había hecho tantas veces antes, sino a introducir de vez en cuando un discurso explicativo para fundamentar la pertinencia de cada ampay. Al ANDA, eso sí, no le interesaban los prejuicios esgrimidos por Magaly en el post ampay, ni sus llamados solapados a los pelotones de linchamiento de la retaguardia moral de su público, como en el caso del crack ‘Tenchi’ Ugaz engañando a su esposa Sara Manrique que acababa de dar a luz. Ese ampay, por cierto, fue denunciado en el segmento de espectáculos de Mónica Cabrejos, como prefabricado en complicidad con Lenith Meléndez, la vedette que emboscó a Ugaz. Previas sospechas de ampayes armados con una de las partes, o en discotecas ávidas de publicidad de escándalo como el Tumbao, delataron que la cuota de elaboración y ficcionalización, no anunciada por la conductora (lo que podría legitimar algunas emboscadas) era mayor de lo que se creía. (...)
El lastre retardatario de los prejuicios se hacia evidente cuando Jaime Bayly o Beto Ortiz tocaban, días después, los casos explotados por Magaly, sin fustigar ni condenar al pillado. Pero la noche siguiente, con otro tema fruto de su olfato o de su ingenio, cambiaba el escenario y el cotilleo nacional. Ampayes, notas y cintillos aparte, Magaly ha continuado su aprendizaje para dominar todos los recursos de producción, las bromas con el equipo comandado por su ex Ney Guerrero y con la dirección de TV de Javier Zapata, bailotear en su siempre renovado set, cambiar estados de ánimo y hasta meter de contrabando publicidad interna de píldoras y emplastos.
(VIVAS, Fernando. En vivo y en directo. Fondo editorial de la Universidad de Lima, p. 605 - 609)
De crítica de TV pasó a periodista de espectáculo y en los últimos años, Magaly Medina (ver cap. Chisme y comunicación) se ha consolidado como estrella per se. Ya no solo interesa cómo cubra, desde su noticiero de la farándula, la noticia de la farándula, sino como se inscribe e interactúa con ella, como crea nuevas noticias con su solo monólogo y gesto de coyuntura. Por eso concitó tanto debate su acercamiento con Gisela, su bestia rubia, con quien tenía un feudo de años y a quien primero apoyó y luego pirateó, contra todo su pasado, en su retorno con “Bailando por un sueño”.
Magaly estaba a punto de terminar su contrato con Canal 2, cuando Ivcher regresó en diciembre del 2000. Su identificación con la gestión de los Winter, quienes la habían cooptado a que defienda su causa contra Ivcher y con quienes compartía al abogado César Nakazaki, su silencio ante Montesinos, y la mala imagen de sus excesos invasivos, en especial el caso de las prostivedettes, decidieron al dueño de Frecuencia Latina a prescindir de ella de forma tan cortante, que quedó un proceso judicial que fue zanjado tiempo después. Jimmy Arteaga no era de la misma idea y anhelaba un posible reciclaje de Magaly, pero Ivcher no la quería de ningún modo.
ATV, el canal donde se convirtió en monstruo, sí le abrió los brazos y volvió a él en marzo del 2001. Las vacaciones le despertaron un nuevo apetito: tener un medio de comunicación escrito, lo que se concretó en el 2004 con la revista “Magaly”, gerenciada por su ex esposo César Lengua y donde Gianmarco Mendoza (hijo de su primer matrimonio con Marco Mendoza) hizo sus pinitos periodísticos. El programa no cambió en lo sustancial y siguió explotando a Chollywood, codo a codo con el mundillo de los jugadorazos del fútbol. La campaña electoral no la dejó de lado y entrevistó a García y a Toledo en la misma semana. Volvió a su rutina, dando más aliento a los cintillos que la escarnecían. Si alguna edición hay que recordar del 2002 es aquella en se quitó el calzón, como había hecho ya para invitados de menor calibre, ante el conductor de la española “Crónicas marcianas”, Boris Izaguirre, tratando de empatar el beso apasionado que este se había dado con Bayly. Magaly se sentía parte de una cofradía estelar y los pleitos laborales con sus ‘urracos’ o ‘chacales’ que se le iban la tenían sin cuidado. Le fastidió, sí, que la periodista Mónica Vecco, quien fuera su amiga, publicara en la revista “Quinto poder” información sobre sus comprar mobiliarias en EE.UU. y que el programa “Nada personal” la ampayara con su novio norteamericano James Webster, lo que la animó a exponer ese corto romance en su propia revista (21 de diciembre del 2005)
En el 2002 llegó a la radio, animando, hasta que se fatigó pronto, un espacio en Ke Buena, radio popular del grupo RPP. Tenía que consolidarse ante otros canales que padecían el constante maleteo de sus estrellas. Quien más se le revelaba no era Gisela ante la cual ya había perdido un juicio por el que tuvo que pagarle una reparación, sino César Hildebrandt con quien protaognizaba contínuos cruces de chaveta. Pero nadie, salvo la ANDA, parecía capaz de ponerle freno. Su mejor cálculo era escoger a ampayados desamparados de entre los figurettis indefendibles y de entre los pobres de prestigio.
Se consolidó tanto como figura principal de ATV y eje de su pauta publicitaria, convocando a todos los segmentos y en especial al AB, que el canal tuvo que respetarle su derecho de monopolio sobre la farándula, impidiendo a Nicolás Lúcar que su “Día D” la explote en desmedro de “Magaly TV”. Pero Lúcar sí pudo hacerle una larga entrevista donde, evocativa, habló de sus aún vigentes ansias de prestigio cultural. Agresiva, por el contrario, fue Claudia Cisneros, una de sus primeras víctimas, quien le buscó pelea y perdió su silla en “ATV noticias”.
La deserción de las grandes figuras de su set no fue gran problema para Magaly, no solo porque igual aparecen vampirizadas en las imágenes que se presta de los vecinos o de los conciertos y conferencias de prensa a las que envía cámaras escondidas; sino porque siempre había un ampay que concitara la morbosa atención del público y para acompañarlos fue armando un elenco más o menos estable de figurettis capaces de todo con tal de validar en el programa sus posibilidades de trabajo y fama. (...)
Magaly hace todas las noches a las 9p.m. su entrada como la gran bruja del Perú, la mala de la nación. Solo el humor y el genial manejo del lenguaje y los gestos del raje y del chisme, compensan las zonas más oscuras de esa imagen escueta golpeada por tantos sentimientos encontrados que a su vez rebota. El peso que debe llevar sobre sus hombros y el murmullo de las enemistades tras sus espaldas, por supuesto que la agobian, provocando malhumores que a veces se resuelven en vivo, en el propio set, y broncas con el canal, una de las cuales trascendió con abandono de programa y llanto al día siguiente. Solo una vez trascendió que una víctima le hizo un público escándalo: la madre de Bárbara Cayo dolida porque su hija fue ampayada con Carlos Thornton, quien no era su pareja.
Quizá para contrarrestar esas contingencias, visita provincias y barrios populares donde se arrulla con el clamor incondicional de la gente y, eso sí, toma vacaciones de tres meses en verano que no solo usa para desintoxicarse de tanta insidia sino para proseguir su transformación escultural.
El éxito de sintonía, sin embargo, tiene sus contestaciones. El continuo acoso que “Magaly Teve” hizo a César Ritter hasta quebrarlo emocionalmente, motivó protestas de competidores y anunciantes que la obligaron no solo a moderarse como lo había hecho tantas veces antes, sino a introducir de vez en cuando un discurso explicativo para fundamentar la pertinencia de cada ampay. Al ANDA, eso sí, no le interesaban los prejuicios esgrimidos por Magaly en el post ampay, ni sus llamados solapados a los pelotones de linchamiento de la retaguardia moral de su público, como en el caso del crack ‘Tenchi’ Ugaz engañando a su esposa Sara Manrique que acababa de dar a luz. Ese ampay, por cierto, fue denunciado en el segmento de espectáculos de Mónica Cabrejos, como prefabricado en complicidad con Lenith Meléndez, la vedette que emboscó a Ugaz. Previas sospechas de ampayes armados con una de las partes, o en discotecas ávidas de publicidad de escándalo como el Tumbao, delataron que la cuota de elaboración y ficcionalización, no anunciada por la conductora (lo que podría legitimar algunas emboscadas) era mayor de lo que se creía. (...)
El lastre retardatario de los prejuicios se hacia evidente cuando Jaime Bayly o Beto Ortiz tocaban, días después, los casos explotados por Magaly, sin fustigar ni condenar al pillado. Pero la noche siguiente, con otro tema fruto de su olfato o de su ingenio, cambiaba el escenario y el cotilleo nacional. Ampayes, notas y cintillos aparte, Magaly ha continuado su aprendizaje para dominar todos los recursos de producción, las bromas con el equipo comandado por su ex Ney Guerrero y con la dirección de TV de Javier Zapata, bailotear en su siempre renovado set, cambiar estados de ánimo y hasta meter de contrabando publicidad interna de píldoras y emplastos.
(VIVAS, Fernando. En vivo y en directo. Fondo editorial de la Universidad de Lima, p. 605 - 609)
Labels: television
Thursday, April 24, 2008
Fotos de Lucecita en Caretas
Tuesday, April 22, 2008
Lo que no se vio del vídeo de Melissa Patiño en la Ventana Indiscreta
La Ventana Indiscreta ayer construyó una historia falsa acerca de Melissa Patiño. ¿Qué hubiese pasado si se transmitía ese infame reportaje del dócil César Hildebrant hijo sin su narración y la musiquita de suspenso? Pues nada. Todo fue una obra perversa para asustar – nuevamente- a la gente que se está solidarizando con Melissa.
Analicemos la totalidad del engaño; la presentación comienza con esta afirmación: “Tenemos el vídeo del viaje de ida de la poeta Melissa Patiño, ese vídeo prueba que los viajeros eran integrantes de la Coordinadora Bolivariana”. Primer error; ese vídeo -sin el audio de las conversaciones- no prueba nada. Melissa no pertenece a la Coordinadora Bolivariana porque ella no fue invitada a ese evento. Fue en reemplazo del conductor del programa de radio Círculo del Sur. Como lo ha señalado en varias entrevistas y en su declaración, como consta en el Expediente. Pero, ante esto no sólo tenemos la declaración de Melissa, también la del conductor del programa de radio; Luis Enrique Amaya, la de Javier Arévalo, director de proyecto Lector Recreo (Melissa trabajaba en ese proyecto) que además es amigo de Cecilia Valenzuela (ella lo ha entrevistado varias veces en su programa). Y también la mía, que soy la pareja de Melissa, que también estuvo ese día en el Terminal de Flores cerca de 2 horas agarrado casi en todo momento de la mano de Melissa y que antes que ella subiera al bus le dio un apasionado beso de despedida, que todo el mundo vio y que de seguro debe estar en ese vídeo. La persona que sale en el vídeo despidiéndose de Melissa y que el reportero ni el Servicio de Inteligencia logran identificar, pero que sin ningún fundamento señalan con la “pareja sentimental de Melissa” se llama Alberto Vega, que es un amigo de Villa María que siempre va a las actividades culturales que realiza el grupo artístico Círculo del Sur y que tiene una revista de política y cultura. Él había ido a despedir a todos los viajeros.
Como verán se ha mostrado antojadizamente lo que les era conveniente. La Ventana Indiscreta les ha mentido descaradamente a sus televidentes. La pregunta que sale de todo esto es ¿quién editó ese vídeo? ¿la policía nacional? ¿el fiscal? Quiero creer que ellos fueron los que estafaron al juvenil reportero y a su mediocre jefa. Porque si la policía de inteligencia les entregó a Cecilia Valenzuela y César Hildebrant Chávez el vídeo completo donde sale cuando Melissa y yo llegamos al Terminal (gracias a una llamada telefónica que hicimos desde un teléfono público pudimos identificar a las personas que iban al Congreso de la Coordinadora) y recién conocimos a las personas que iban a viajar con ella -. Y ellos mutilaron el vídeo por órdenes expresas del Servicio de Inteligencia la cosa se agrava, Inteligencia puede estarle comprando espacios –nuevamente- al canal dos. Que no sería tan jalado de los cabellos, teniendo en cuenta que Ivcher quiere vender el canal 2 para que el gobierno no lo hostigue más por su deuda a la Sunat y por los millones que se llevó en el régimen de Toledo.
Valenzuela es el instrumento del gobierno para desprestigiar a Melissa Patiño ante la opinión pública y dejar bien a Alva Castro. ¿Por qué cuando ni siquiera la fiscalía ha tomado como prueba este (lo dice el Auto de Apertura) vídeo? ¿La Ventana Indiscreta lo saca manipulándolo en su totalidad? ¿Otra represalia del Ministro Alva Castro y su Octavio Salazar? Melissa y yo nos dimos cuenta de la persona que estaba grabando ese día en el Terminal de Flores. Nos pareció raro, pero como no nos escondíamos de nadie. Seguimos en lo nuestro. Leíamos una revista Caretas.
Melissa en ningún momento ha negado que viajó con Roque Gonzáles, Damaris Velazco y las demás señoras a Quito. Eso lo dice claramente en su declaración ante la Fiscalía. Es mentira de que no habla de su viaje de ida. Al parecer Hildebrancito sólo locutó los dictados del Servicio de Inteligencia. Ya se cansaron de perseguir a los poetas porque se dieron cuenta que no tiene nada que ver en acciones subversivas y ahora difaman con incongruencias a una muchacha que no cometió ningún delito. Gracias a Melissa nos damos cuenta que seguimos en las asquerosas y siniestras garras del autoritarismo, la represión, la corrupción de medios, los psicosociales, etc.
En síntesis; lo que hizo la Ventana Indiscreta fue narrar escatológica y falazmente –fiel a su estilo- el viaje de ida de Melissa. Era muy lógico que anduviese con las personas con las que viajaba -y recién conocía-(Roque Gonzáles, Damaris Velazco, Arminda Valladares, Guadalupe Hilario, etc.) Las imágenes que transmitieron son pocas y de corta duración, se repetían constantemente (el viaje a Quito duró más de los cuatro minutos que se difundieron). Y fueron convenientemente arregladas para transmitir los pocos minutos que Melissa aparece junto a Roque Gonzáles. A quién no conocía y menos sabía que era ex emerretista –nadie anda por ahí diciéndote alegremente fui del MRTA o Sendero Luminoso y menos si recién te conoce-.
Este vídeo ni siquiera constituye una prueba para la Fiscalía, como lo sabrán todos los que han leído el Auto de Apertura (al parece el señor Hildebrant junior sólo lee los mandatos de Inteligencia). No es un vídeo que revele algo que no sabemos. Melisa y yo conocimos a Roque y los demás viajeros en el Terminal de Flores cuando ella partió de Lima hacía el Congreso, eso es de dominio público. Entonces no perdamos más tiempo en algo que ni los acusadores han tomado en consideración para la acusación y que el sensacionalismo de Cecilia Valenzuela ha convertido en otra broma de mal gusto.
Giancarlo Huapaya Cárdenas
Analicemos la totalidad del engaño; la presentación comienza con esta afirmación: “Tenemos el vídeo del viaje de ida de la poeta Melissa Patiño, ese vídeo prueba que los viajeros eran integrantes de la Coordinadora Bolivariana”. Primer error; ese vídeo -sin el audio de las conversaciones- no prueba nada. Melissa no pertenece a la Coordinadora Bolivariana porque ella no fue invitada a ese evento. Fue en reemplazo del conductor del programa de radio Círculo del Sur. Como lo ha señalado en varias entrevistas y en su declaración, como consta en el Expediente. Pero, ante esto no sólo tenemos la declaración de Melissa, también la del conductor del programa de radio; Luis Enrique Amaya, la de Javier Arévalo, director de proyecto Lector Recreo (Melissa trabajaba en ese proyecto) que además es amigo de Cecilia Valenzuela (ella lo ha entrevistado varias veces en su programa). Y también la mía, que soy la pareja de Melissa, que también estuvo ese día en el Terminal de Flores cerca de 2 horas agarrado casi en todo momento de la mano de Melissa y que antes que ella subiera al bus le dio un apasionado beso de despedida, que todo el mundo vio y que de seguro debe estar en ese vídeo. La persona que sale en el vídeo despidiéndose de Melissa y que el reportero ni el Servicio de Inteligencia logran identificar, pero que sin ningún fundamento señalan con la “pareja sentimental de Melissa” se llama Alberto Vega, que es un amigo de Villa María que siempre va a las actividades culturales que realiza el grupo artístico Círculo del Sur y que tiene una revista de política y cultura. Él había ido a despedir a todos los viajeros.
Como verán se ha mostrado antojadizamente lo que les era conveniente. La Ventana Indiscreta les ha mentido descaradamente a sus televidentes. La pregunta que sale de todo esto es ¿quién editó ese vídeo? ¿la policía nacional? ¿el fiscal? Quiero creer que ellos fueron los que estafaron al juvenil reportero y a su mediocre jefa. Porque si la policía de inteligencia les entregó a Cecilia Valenzuela y César Hildebrant Chávez el vídeo completo donde sale cuando Melissa y yo llegamos al Terminal (gracias a una llamada telefónica que hicimos desde un teléfono público pudimos identificar a las personas que iban al Congreso de la Coordinadora) y recién conocimos a las personas que iban a viajar con ella -. Y ellos mutilaron el vídeo por órdenes expresas del Servicio de Inteligencia la cosa se agrava, Inteligencia puede estarle comprando espacios –nuevamente- al canal dos. Que no sería tan jalado de los cabellos, teniendo en cuenta que Ivcher quiere vender el canal 2 para que el gobierno no lo hostigue más por su deuda a la Sunat y por los millones que se llevó en el régimen de Toledo.
Valenzuela es el instrumento del gobierno para desprestigiar a Melissa Patiño ante la opinión pública y dejar bien a Alva Castro. ¿Por qué cuando ni siquiera la fiscalía ha tomado como prueba este (lo dice el Auto de Apertura) vídeo? ¿La Ventana Indiscreta lo saca manipulándolo en su totalidad? ¿Otra represalia del Ministro Alva Castro y su Octavio Salazar? Melissa y yo nos dimos cuenta de la persona que estaba grabando ese día en el Terminal de Flores. Nos pareció raro, pero como no nos escondíamos de nadie. Seguimos en lo nuestro. Leíamos una revista Caretas.
Melissa en ningún momento ha negado que viajó con Roque Gonzáles, Damaris Velazco y las demás señoras a Quito. Eso lo dice claramente en su declaración ante la Fiscalía. Es mentira de que no habla de su viaje de ida. Al parecer Hildebrancito sólo locutó los dictados del Servicio de Inteligencia. Ya se cansaron de perseguir a los poetas porque se dieron cuenta que no tiene nada que ver en acciones subversivas y ahora difaman con incongruencias a una muchacha que no cometió ningún delito. Gracias a Melissa nos damos cuenta que seguimos en las asquerosas y siniestras garras del autoritarismo, la represión, la corrupción de medios, los psicosociales, etc.
En síntesis; lo que hizo la Ventana Indiscreta fue narrar escatológica y falazmente –fiel a su estilo- el viaje de ida de Melissa. Era muy lógico que anduviese con las personas con las que viajaba -y recién conocía-(Roque Gonzáles, Damaris Velazco, Arminda Valladares, Guadalupe Hilario, etc.) Las imágenes que transmitieron son pocas y de corta duración, se repetían constantemente (el viaje a Quito duró más de los cuatro minutos que se difundieron). Y fueron convenientemente arregladas para transmitir los pocos minutos que Melissa aparece junto a Roque Gonzáles. A quién no conocía y menos sabía que era ex emerretista –nadie anda por ahí diciéndote alegremente fui del MRTA o Sendero Luminoso y menos si recién te conoce-.
Este vídeo ni siquiera constituye una prueba para la Fiscalía, como lo sabrán todos los que han leído el Auto de Apertura (al parece el señor Hildebrant junior sólo lee los mandatos de Inteligencia). No es un vídeo que revele algo que no sabemos. Melisa y yo conocimos a Roque y los demás viajeros en el Terminal de Flores cuando ella partió de Lima hacía el Congreso, eso es de dominio público. Entonces no perdamos más tiempo en algo que ni los acusadores han tomado en consideración para la acusación y que el sensacionalismo de Cecilia Valenzuela ha convertido en otra broma de mal gusto.
Giancarlo Huapaya Cárdenas
Labels: politica, television, violencia

